Introducción
Cuando pensamos en las capacidades físicas que definen a un buen jugger, solemos irnos directos a la fuerza explosiva del golpeo, la velocidad del primer paso o la resistencia para aguantar un torneo de un día. Hay una capacidad que rara vez se nombra por su nombre técnico pero que, en la práctica, está detrás de casi todos los momentos decisivos de un partido: la Repeated Sprint Ability (RSA), o capacidad de repetir esprints.
No hablamos de correr rápido una vez. Hablamos de acelerar al máximo, frenar, volver a acelerar, cambiar de dirección para cortarle la línea al Qwiker, retroceder en guardia con el stick, y siete u ocho segundos después tener que volver a hacerlo casi al mismo nivel de intensidad. Esa capacidad de reproducir esfuerzos máximos con recuperaciones incompletas es exactamente lo que la ciencia del deporte lleva más de dos décadas estudiando en deportes de equipo como el rugby, el fútbol o el hockey hierba, y es, a mi juicio, uno de los pilares de la condición física específica del Jugger que menos se entrena de forma deliberada.
Qué es exactamente el RSA
El RSA se define como la capacidad de un deportista de recuperarse y mantener el esfuerzo máximo durante esprints sucesivos, un atributo considerado importante en los deportes de equipo (Dawson, 2012). En términos más operativos, se describe como series de esprints muy cortos —de apenas 3-4 segundos, entre 20 y 30 metros— separadas por periodos de recuperación breves, de entre 10 y 30 segundos (Dawson, 2012).
Fijaos en el paralelismo casi literal con lo que ocurre en campo: un jugador no corre 100 metros lisos. Corre 3-5 metros para cerrar una línea, frena en seco, gira el escudo, retrocede en guardia, y a los pocos segundos vuelve a explotar para cubrir al compañero que ha perdido su duelo. Ese patrón de esfuerzo-recuperación-esfuerzo es, casi por definición, un escenario de RSA.
Los mecanismos de la fatiga: por qué «el segundo esprint» es el que te delata
Lo interesante del RSA no es tanto la velocidad del primer esfuerzo, sino cuánto se degrada esa velocidad en los siguientes. La investigación en fisiología del ejercicio ha identificado que gran parte de esa caída de rendimiento está mediada por factores intramusculares ligados al metabolismo de fosfatos de alta energía —ATP y fosfocreatina (PCr)— más que por la acumulación de ácido láctico como tradicionalmente se pensaba (Girard et al., 2011). Dicho de forma sencilla: cada esprint máximo vacía en parte el depósito de fosfocreatina del músculo, y si el tiempo de recuperación entre esfuerzos no es suficiente para resintetizarla, el siguiente esprint sale peor, sin que tengas margen para «tirar de técnica» y compensarlo.
A esto se suma un componente neural. Se ha documentado una reducción de la activación del sistema nervioso central hacia la musculatura implicada, junto con caídas en la amplitud de la señal electromiográfica y alteraciones en las estrategias de reclutamiento de unidades motoras a medida que se acumulan esprints (Girard et al., 2015). Es decir, no solo se queda sin «gasolina» el músculo: el propio sistema nervioso reduce su capacidad de ordenar contracciones máximas de forma repetida.
Para el entrenamiento en Jugger esto tiene una implicación muy concreta: no basta con tener un buen VO2 máx o aguantar bien aeróbicamente el torneo. El factor limitante de esos duelos decisivos del partido a final del punto suele ser metabólico y neuromuscular a nivel local, no cardiovascular general.
Por qué el Jugger es, estructuralmente, un deporte de RSA
Si comparamos la definición de RSA con la estructura de juego, las coincidencias son difíciles de ignorar:
- Duración de los esfuerzos: los duelos individuales de stick, rara vez superan los pocos segundos de intercambio real antes de que alguien «muera» o se resuelva el enfrentamiento; el resto es reposicionamiento.
- Recuperación incompleta: cuando un jugador «muere», no hay una recarga completa antes de volver a la acción. El conteo de piedras que debe realizar, es un descanso real de apenas 7,5 a 12 segundos, pero en cuanto se reincorpora, la exigencia vuelve a ser máxima de inmediato. Y mientras sigue en pie dentro del mismo punto, las pausas entre sus propias acciones explosivas (una corrección de posición, un cambio de línea, un apoyo al Qwiker) son muchísimo más cortas todavía que ese conteo de piedras de una muerte, casi sin descanso real entre una acción y la siguiente.
- Naturaleza intermitente e impredecible: al igual que ocurre en el rugby, el fútbol o el hockey —deportes de campo donde el RSA se ha estudiado ampliamente por su carácter intermitente y su dependencia del análisis tiempo-movimiento en competición—, en Jugger la secuencia de esfuerzos no sigue un patrón fijo, sino que depende de las decisiones tácticas del rival (Spencer et al., 2005).
Hay un dato de rugby union que conecta especialmente bien con la esencia del Jugger. En un estudio con jugadores semiprofesionales, se encontró que los delanteros (forwards) con mejor RSA —es decir, con menor tiempo acumulado en un test de esprints repetidos— realizaban significativamente más aceleraciones y más acciones de contacto/combate por minuto de partido (Glaise et al., 2022). Trasladado al Jugger: un jugador con mejor capacidad de repetir esfuerzos máximos no solo llega antes a la posición, sino que puede permitirse iniciar más duelos y sostener más intercambios de golpeo a lo largo del punto sin que su explosividad se resienta.
Cómo se entrena el RSA: lo que dice la evidencia
Durante años convivieron dos teorías de entrenamiento contrapuestas: quienes defendían que la mejor forma de mejorar el RSA es, simplemente, entrenar esprints repetidos (especificidad pura), y quienes proponían atacar directamente los factores limitantes —capacidad aeróbica, potencia, tolerancia a la fatiga— con otros métodos. La revisión de referencia en este campo concluye que conviene combinar ambos enfoques: incluir trabajo de esprint único de calidad (entrenamiento de velocidad «tradicional» y trabajo de fuerza/potencia) junto con entrenamiento interválico de alta intensidad para mejorar específicamente la capacidad de recuperación entre esprints (Bishop et al., 2011).
En la práctica, la investigación reciente en deportes de equipo compara sobre todo tres aproximaciones:
Entrenamiento de esprints repetidos (RST). Series de esprints máximos cortos con pausas breves, replicando de forma directa la demanda del RSA. En un estudio con jugadores universitarios de rugby, un programa de RST de seis semanas produjo mejoras superiores a las del HIIT tradicional en capacidad aeróbica y anaeróbica, con adaptaciones más estables a lo largo de la intervención (Wang et al., 2025).
HIIT (entrenamiento interválico de alta intensidad). Series relativamente largas al 80-100% del consumo máximo de oxígeno. Es un método muy eficiente en tiempo y ampliamente utilizado en rugby y otros deportes de equipo para mejorar el consumo máximo de oxígeno, la agilidad y la propia capacidad de repetir esprints (Wang et al., 2025).
Juegos reducidos / situaciones tácticas (SSG). En fútbol se comparó directamente el efecto de juegos reducidos frente al HIIT basado en carrera sobre el RSA en un metaanálisis: no se encontraron diferencias significativas entre ambos métodos, y ninguno de los dos mostró por sí solo un efecto significativo sobre el RSA, lo que sugiere que este componente físico probablemente necesita un estímulo complementario y no solo el trabajo táctico-condicional integrado (Clemente et al., 2021). Para Jugger esto es un matiz importante: un ejercicio de repeticiones cortas y sucesivas es un formato excelente para trabajar decisión táctica bajo fatiga, pero no debería ser la única vía para desarrollar el RSA como capacidad física.
Aplicación práctica al entrenamiento de jugger
Con todo esto en mente, propongo tres líneas de trabajo concretas para incorporar el RSA al plan de entrenamiento de un equipo de Jugger:
- Bloques de esprints cortos con recuperación incompleta, específicos de implemento. Por ejemplo, series de 4-6 esprints de 15-20 metros con cambio de dirección, seguidos de un gesto técnico explosivo con stick o kette (un golpeo, un bloqueo), con 20-25 segundos de recuperación entre repeticiones. Esto ataca directamente la resíntesis de PCr en condiciones parecidas a las del juego real (Girard et al., 2011).
- Mini-piedras encadenadas. Jugar puntos cortos (2-3 minutos) con descansos breves entre ellos, priorizando la intensidad máxima de las acciones sobre la duración. A la luz de la evidencia en fútbol (Clemente et al., 2021), este formato es útil para la toma de decisiones bajo fatiga, pero conviene combinarlo con el trabajo de esprints repetidos descrito en el punto 1, no sustituirlo por completo.
- Testeo periódico de RSA por rol. Adaptar un protocolo de esprints repetidos (por ejemplo, 6 x 20 m con 20 s de recuperación) y registrar tanto el tiempo medio como el índice de fatiga (la caída porcentual entre el mejor y el peor esprint de la serie). Esto permite objetivar si un jugador mejora su capacidad de repetir esfuerzos a lo largo de la temporada, más allá de la sensación subjetiva de «estar en forma», y diferenciar necesidades entre roles según su perfil de acciones en pista (Glaise et al., 2022).
Es importante recalcar que el RSA no sustituye al trabajo de fuerza explosiva ni a la resistencia anaeróbica general: los complementa. Un jugador con una fuerza máxima pobre tendrá un primer esprint mediocre por mucho RSA que entrene, y un jugador sin base aeróbica suficiente tardará más en resintetizar fosfocreatina entre esfuerzos. El RSA es, precisamente, el punto de encuentro entre ambas capacidades: la evidencia recomienda trabajar el esprint único de calidad y la capacidad de recuperación entre esprints como dos caras de la misma moneda, no como capacidades independientes (Bishop et al., 2011).
Conclusión
El Jugger no es un deporte de correr rápido una sola vez, ni tampoco un deporte puramente aeróbico de fondo. Es, por estructura, un escenario casi de manual para el RSA: esfuerzos explosivos y muy cortos, recuperaciones incompletas, e imprevisibilidad táctica que exige estar listo para repetir el máximo esfuerzo cuando el juego lo pida, no cuando el cuerpo esté recuperado del todo. Entender esto no es solo un ejercicio académico: cambia directamente cómo diseñamos las sesiones de condición física, priorizando formatos de esprint corto con recuperación incompleta por encima del trabajo continuo genérico, y complementándolos —no sustituyéndolos— con situaciones tácticas reducidas. Si queremos que nuestros jugadores lleguen igual de explosivos al quinto duelo del punto que al primero, el RSA tiene que dejar de ser una capacidad implícita y pasar a ser un objetivo de entrenamiento deliberado.
Referencias bibliográficas
Bishop, D., Girard, O., & Mendez-Villanueva, A. (2011). Repeated-sprint ability — Part II: Recommendations for training. Sports Medicine, 41(9), 741–756. https://doi.org/10.2165/11590560-000000000-00000
Clemente, F. M., Ramirez-Campillo, R., Afonso, J., Sarmento, H., Rosemann, T., & Knechtle, B. (2021). A meta-analytical comparison of the effects of small-sided games vs. running-based high-intensity interval training on soccer players’ repeated-sprint ability. International Journal of Environmental Research and Public Health, 18(5), 2781. https://doi.org/10.3390/ijerph18052781
Dawson, B. (2012). Repeated-sprint ability: Where are we? International Journal of Sports Physiology and Performance, 7(3), 285–289. https://doi.org/10.1123/ijspp.7.3.285
Girard, O., Brocherie, F., & Millet, G. P. (2015). Can analysis of performance and neuromuscular recoveries from repeated sprints shed more light on its fatigue-causing mechanisms? Frontiers in Physiology, 6, Article 5. https://doi.org/10.3389/fphys.2015.00005
Girard, O., Mendez-Villanueva, A., & Bishop, D. (2011). Repeated-sprint ability — Part I: Factors contributing to fatigue. Sports Medicine, 41(8), 673–694. https://doi.org/10.2165/11590550-000000000-00000
Glaise, P., Morel, B., Rogowski, I., Cornu, B., & Martin, C. (2022). Influence of repeated-sprint ability on the in-game activity profiles of semiprofessional rugby union players according to position. Frontiers in Sports and Active Living, 4, Article 857373. https://doi.org/10.3389/fspor.2022.857373
Mendez-Villanueva, A., Hamer, P., & Bishop, D. (2008). Fatigue in repeated-sprint exercise is related to muscle power factors and reduced neuromuscular activity. European Journal of Applied Physiology, 103, 411–419. https://doi.org/10.1007/s00421-008-0723-5
Spencer, M., Bishop, D., Dawson, B., & Goodman, C. (2005). Physiological and metabolic responses of repeated-sprint activities: Specific to field-based team sports. Sports Medicine, 35(12), 1025–1044. https://doi.org/10.2165/00007256-200535120-00003
Wang, S., Tang, J., Liu, S., Li, H., Li, Q., Pan, L., Chen, Z., & Liu, C. (2025). Improving of 6 weeks of repeated sprint training on the aerobic and anaerobic power of college-age male rugby players. Frontiers in Physiology, 16, Article 1620197. https://doi.org/10.3389/fphys.2025.1620197
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